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Afortunadamente
para algunos caninos, existen centros que se encargan de recoger a los
animales que han sido abandonados por sus crueles amos, y que tienen
como objetivo primordial buscar otros dueños que les den el trato
que realmente merecen. Los perros que viven en estos refugios son muy
bien atendidos, brindándoles el afecto que les negaron los que
los abandonaron, pero el cariño que puede darseles en el centro
no puede compararse al de una familia que decida adoptarles.
Adoptar un perro que ha sido abandonado a su suerte y recogido posteriormente,
es una buena opción para adquirir una mascota. Estos animales necesitan
realmente que alguien se haga cargo de ellos y, seguramente, serán
mucho más agradecidos y cariñosos al presentárseles
una segunda oportunidad. Una adopción, además de ser la ocasión
que esperan estos perros de encontrar un nuevo dueño, es un medio
de poder ayudar a otros muchos, ya que, como la capacidad de los centros
es limitada, la adopción de uno de nuestros perros significa que
otro ocupará inmediatamente su lugar.
El Refugio, todo un ejemplo
a seguir
La política de esta organización
es la de buscar un nuevo amo que se haga cargo de los cuidados que precisa
el animal. Cuando alguien se interesa por adoptar a alguno de los perros
acogidos, siempre se informa sobre las obligaciones y responsabilidades
que conlleva el tener un animal de compañía, sobre todo
cuando el interesado no ha tenido perro anteriormente.El objetivo es
fomentar la tenencia responsable de los animales de compañía,
ya que la opción de tener o no un perro es una decisión
libre pero que ha de ser responsable.
En el refugio se procura ser prudentes a la hora de realizar una adopción,
poniendo su empeño más en la calidad de la adopción
que en la cantidad, pues no tiene sentido ceder un animal en adopción
si no se tiene la seguridad de que va a ser cuidado adecuadamente.
Siempre se deja abierta la posibilidad de devolución del perro
en caso de que surja cualquier problema, ya que uno de sus objetivos
es respaldar al animal y garantizar su bienestar de por vida, aun después
de haber sido adoptado.
En el momento de la adopción, algunos refugios piden al adoptante
los gastos veterinarios de vacunación e identificación
del perro en concepto de donativo. De esta manera, se podrá seguir
ayudando a los nuevos huérfanos. Una vez que es adoptado el
perro, se realiza un seguimiento que tiene por finalidad garantizar
que el animal tiene una existencia digna, y que por lo tanto el adoptante
no está incumpliendo las condiciones especificadas en el contrato
de adopción.
¿Adoptar un
perro grande puede ser un problema?
El perro es un animal de madriguera que necesita siempre un lugar
pequeño
donde cobijarse y que disfruta inmensamente con la compañía
del ser humano; necesita la proximidad con él para formar parte
de la familia y de esa manera se convierte en el amigo más fiel
de sus miembros, su protector y compañero.
Existe una creencia generalizada de la incompatibilidad de un perro grande
con una casa pequeña. Este es uno de esos mitos que nunca llegan
a ser del todo ciertos. En realidad, la compatibilidad y adaptabilidad
del perro a su nuevo hogar no depende de su tamaño, sino más
bien de su carácter.
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